La poesía, la música y la literatura se tomaron el Museo Lucy Tejada en una noche en la que las palabras dejaron de ser únicamente tinta sobre el papel para convertirse en voz, memoria, encuentro y emoción.
La Sala Ser del Museo Lucy Tejada recibió el recital “El Museo se Viste de Poesía”, una velada cultural en la que diez poetas compartieron sus creaciones ante un público dispuesto a escuchar, sentir y dejarse transformar por cada verso. Las declamaciones, las entrevistas, las lecturas literarias y las presentaciones musicales construyeron una experiencia íntima y profundamente significativa, en la que distintas voces encontraron un mismo lugar para habitar.
Este proyecto tiene una historia que comenzó mucho antes de aquella noche. La iniciativa nació en 2019, cuando Valentina Tobón Tobón imaginó por primera vez un espacio en el que la poesía pudiera acercarse a las personas de una manera cálida, cercana y diferente. Su primera edición se realizó en El Solar, sembrando una idea que, con el paso del tiempo, siguió creciendo silenciosamente, como crecen los proyectos que nacen desde una verdadera convicción.
“La cultura necesita personas que no solamente la admiren, sino que también se atrevan a construir espacios para ella.”
Años después, la literatura también se encargó de unir caminos. Valentina Tobón Tobón y Daniela Joven se conocieron a través de las letras. Entre conversaciones sobre libros, poemas, autores, sueños y posibilidades culturales, surgió una amistad que pronto se convirtió en complicidad creativa. Descubrieron que compartían una misma certeza: la cultura necesita personas que no solamente la admiren, sino que también se atrevan a construir espacios para ella.
De esa amistad nació la alianza que permitió darle una nueva vida a “El Museo se Viste de Poesía”. Valentina y Daniela unieron sus ideas, su sensibilidad y su deseo de aportar a la escena cultural de Pereira para crear un encuentro en el que escritores, poetas y músicos pudieran compartir su talento, pero también sentirse acompañados y reconocidos.
Porque algunos proyectos nacen en una reunión o en una agenda cuidadosamente planeada; otros, en cambio, nacen de una conversación que se extiende, de un libro recomendado, de un poema compartido o de la certeza de haber encontrado a alguien que sueña en una dirección parecida. La amistad de Valentina y Daniela pertenece a esta segunda forma: una amistad construida palabra a palabra, que hoy comienza a convertirse en escenarios, encuentros y nuevas oportunidades para los artistas.









