Durante mucho tiempo nos han hecho creer que debemos escoger un solo camino. Que las personas pertenecen al mundo de los números o al mundo de las letras; que se piensa desde la razón o se crea desde la sensibilidad; que una profesión debe definir por completo quiénes somos.
Mi historia me ha enseñado lo contrario.
Soy Valentina Tobón Tobón, también conocida en redes sociales como ti_nadreams. Soy ingeniera financiera, escritora, poeta y violinista. En mi vida conviven los modelos matemáticos, los libros, las estrategias comerciales, la música y los versos. Aunque pueden parecer universos distantes, con los años he comprendido que todos nacen de una misma necesidad: interpretar el mundo, encontrar patrones y transformar las ideas en algo que pueda tocar la vida de otras personas.
Si hace algunos años me hubieran dicho que terminaría combinando fórmulas financieras con poesía, probablemente habría sonreído con cierto escepticismo. Hoy puedo afirmar que la lógica y la creatividad no son fuerzas contrarias. Son dos maneras diferentes de observar, comprender y construir.
“Quizá no se trata de escoger una sola versión de nosotros mismos. Quizá se trata de tener el valor de reunirlas todas.”
Mis raíces: una vida entre números y libros
Mi relación con las matemáticas y la literatura comenzó mucho antes de elegir una carrera profesional. Nació en casa, a través de dos influencias que marcaron profundamente mi manera de pensar y de sentir.
Mi madre, una mujer meticulosa y apasionada por las matemáticas, me enseñó desde pequeña a observar los problemas con paciencia. Gracias a ella comprendí que detrás de cada operación existe un razonamiento, que el orden puede brindar tranquilidad y que encontrar una solución también puede ser una experiencia creativa.
Con ella aprendí a valorar la precisión, la disciplina y la importancia de no rendirse cuando una respuesta no aparece en el primer intento. Los números dejaron de ser simples símbolos escritos en un cuaderno y se convirtieron en una forma de interpretar la realidad.
Mi padre, por su parte, me acercó a los libros. Era un lector apasionado, un contador de historias y un defensor del conocimiento y de la imaginación. En casa siempre había novelas, textos de historia, poemas y conversaciones que comenzaban con una lectura y terminaban abriendo nuevas preguntas.
Muchas noches estuvieron acompañadas por libros compartidos. A través de esas páginas descubrí que las palabras también podían explicar lo que no cabe en una fórmula: el miedo, la esperanza, la pérdida, el amor, la memoria y todos esos territorios invisibles que forman parte de la experiencia humana.
Supongo que de allí nació la dualidad que hoy me define: la mujer que encuentra belleza en una estructura financiera y, al mismo tiempo, necesita escribir para comprender lo que siente.
La ingeniería financiera: estrategia, análisis y construcción
Mi formación como ingeniera financiera en la Universidad Libre fortaleció mi capacidad de análisis y mi interés por comprender el comportamiento de las organizaciones, los mercados y las decisiones económicas.
La ingeniería financiera me enseñó a evaluar riesgos, interpretar datos, desarrollar modelos y convertir situaciones complejas en alternativas concretas. También me mostró que una buena decisión no depende únicamente de tener información, sino de saber leerla, relacionarla y proyectar sus posibles consecuencias.
Me apasiona resolver problemas, organizar información y encontrar patrones que permitan construir soluciones. Disfruto transformar datos dispersos en una visión más clara y utilizar la estrategia para convertir una idea en un proyecto sostenible.
Sin embargo, incluso mientras estudiaba cifras, inversiones y modelos financieros, existía otra parte de mí que pedía espacio. Una parte que no encontraba todas sus respuestas en las hojas de cálculo y que necesitaba recurrir a las palabras y a la música.
La literatura como una manera de comprenderme
La escritura ha sido uno de mis refugios más constantes. Escribo porque algunas emociones necesitan tomar forma antes de poder ser comprendidas. Escribo para conservar recuerdos, imaginar otros mundos y darle voz a aquello que, en ocasiones, no sé expresar de otra manera.
Como escritora y poeta colombiana, he descubierto que la literatura no solamente sirve para contar historias. También permite crear comunidad, generar conversaciones, acompañar procesos personales y construir memoria.
Cada poema nace de una mirada particular sobre la vida. A veces surge de una ausencia; otras, de una conversación, una ciudad, una imagen inesperada o una pregunta que permanece durante días. La poesía me ha enseñado a detenerme, a observar lo pequeño y a reconocer que incluso los momentos cotidianos pueden contener una historia.
A través de mi proyecto personal ti_nadreams, comparto parte de ese universo creativo. Este nombre representa mi relación con los sueños, la literatura, la música y la posibilidad de convertir las ideas en proyectos reales.
No se trata solamente de escribir libros. También se trata de promover autores, crear encuentros culturales, acompañar procesos editoriales y abrir espacios en los que otras voces puedan ser escuchadas.
El violín: disciplina, sensibilidad y escucha
La música ocupa otro lugar esencial en mi vida. Tocar el violín me ha enseñado que la sensibilidad necesita disciplina.
Una melodía no surge únicamente de la inspiración. Requiere práctica, constancia, atención y disposición para repetir una misma sección hasta encontrar el sonido correcto. En ese sentido, la música se parece mucho a las matemáticas y también a la escritura.
En una partitura existen tiempos, secuencias, proporciones y estructuras. Pero interpretar una obra significa ir más allá de lo que está escrito. Cada nota necesita intención. Cada silencio tiene un sentido. Cada músico debe aprender a escuchar a los demás para que la obra pueda sostenerse.
Tocar en orquestas ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida porque me ha enseñado a trabajar en equipo desde la sensibilidad. En una interpretación colectiva, nadie puede pensar únicamente en su propia parte. Es necesario reconocer el ritmo del otro, adaptarse y comprender que el resultado depende de la armonía entre todas las voces.
La música me enseñó a escuchar de verdad: a los demás, al entorno y a mí misma.
El puente entre la lógica y la creatividad
Durante mucho tiempo pensé que debía elegir entre mis diferentes pasiones.
Creía que tenía que decidir entre Excel y el pentagrama, entre las finanzas y los cuentos, entre la estructura de un modelo y la libertad de un poema. Con el tiempo entendí que esa elección era innecesaria.
La poesía me ha ayudado a comunicar ideas complejas de una manera más cercana y humana.
La música ha fortalecido mi disciplina, mi capacidad de escucha y mi sensibilidad para trabajar con otras personas.
Las finanzas me han dado estructura, pensamiento estratégico y herramientas para convertir los proyectos creativos en iniciativas organizadas y sostenibles.
Incluso la literatura se beneficia de la estrategia. Un proyecto editorial necesita planificación, presupuesto, análisis de público, comunicación y visión a largo plazo. De la misma manera, el mundo financiero necesita creatividad para resolver problemas nuevos, interpretar escenarios inciertos y comunicar decisiones con claridad.
Mis dos mundos nunca estuvieron realmente separados. Yo había aprendido a mirarlos como contrarios porque así suelen presentarse socialmente.
Hoy comprendo que la lógica también puede ser creativa y que el arte necesita estructura para crecer.
Valentina Tobón y ti_nadreams: una identidad construida desde lo múltiple
Hablar de Valentina Tobón o de ti_nadreams es hablar de una identidad que no cabe en una sola categoría.
Soy ingeniera financiera, pero también escribo poesía.
Trabajo con datos, pero también construyo historias.
Puedo pasar de analizar resultados a preparar un recital literario, acompañar a un autor, tocar el violín o imaginar una nueva propuesta cultural.
Lejos de representar una contradicción, esta multiplicidad se ha convertido en una de mis principales fortalezas. La creatividad me permite encontrar caminos distintos. La lógica me ayuda a organizar esos caminos y convertirlos en proyectos posibles.
Esta combinación también ha influido en mi manera de trabajar. Cuando analizo información, no observo únicamente cifras: intento comprender las historias que existen detrás de ellas. Cuando desarrollo una iniciativa cultural, no pienso solamente en la emoción que deseo transmitir, sino también en la estructura necesaria para que pueda mantenerse.
No tenemos que vivir dentro de una sola etiqueta
Comparto esta historia porque muchas personas sienten que deben elegir una única versión de sí mismas.
Tal vez alguien estudia ingeniería, pero sueña con pintar.
Quizás una economista escribe novelas en secreto.
Puede que un matemático componga canciones o que una médica encuentre en la fotografía otra manera de mirar el mundo.
La sociedad suele pedirnos respuestas simples: «¿A qué te dedicas?», «¿Eres de ciencias o de letras?», «¿Cuál es tu verdadera profesión?». Pero una persona puede estar formada por muchas vocaciones y todas pueden ser auténticas.
No es necesario abandonar lo racional para vivir de manera creativa. Tampoco es necesario renunciar al arte para construir una carrera profesional sólida.
Podemos crear puentes.
Cada vez que escribo un poema o interpreto una pieza en el violín, siento que también crezco como profesional. La literatura fortalece mi comunicación; la música mejora mi concentración; las finanzas me enseñan a planear; y cada experiencia alimenta a las demás.
La belleza de ser muchas cosas a la vez
Ser ingeniera financiera, escritora, poeta y violinista no es una contradicción. Es una manera amplia de habitar el mundo.
La creatividad me hace más sensible, adaptable y cercana. La lógica me permite ser precisa, organizada y estratégica. La música me enseña a escuchar. La literatura me recuerda que detrás de cada cifra, decisión o proyecto siempre existen personas, emociones e historias.
Mi nombre es Valentina Tobón Tobón, y en el universo digital también pueden encontrarme como ti_nadreams. Mi camino se construye entre números, libros, escenarios, proyectos culturales y melodías.
He aprendido que la vida se vuelve más rica cuando dejamos de preguntarnos cuál de nuestras pasiones es la correcta y comenzamos a explorar cómo pueden dialogar entre ellas.
Quizá no se trata de escoger una sola versión de nosotros mismos.
Quizá se trata de tener el valor de reunirlas todas.